—Yo creí más noble y más reservado á ese hombre.
—¿Qué queréis, señora? es joven, recién venido á la corte: conoce que vos le amáis...
—¿Qué lo conoce...?
—Y como os ha hecho un gran servicio...
—¿A mí?
—Lo mismo da, puesto que lo ha hecho á la reina...
—¿A la reina...?
—Por supuesto... las cartas de don Rodrigo...
—Ese hombre es un miserable, un calumniador...
—Es joven, é inexperto.