CAPÍTULO XXI
EN QUE CONTINÚAN LOS TRABAJOS DEL COCINERO MAYOR
—¿Me da vuecencia venia para entrar?—decía una voz poco firme y contrariada á la puerta de la cámara del duque de Lerma.
—Dejad ese despacho, Santos—dijo el duque de Lerma á un secretario que trabajaba con él—y enviad á buscar á mi sobrino el conde de Olivares.
Levantóse el secretario, arregló los papeles, los puso en una carpeta y luego aquella carpeta en un armario.
Después salió.
Entonces el ministro-duque se volvió con afectación á la puerta por donde había entrado la voz que pidió permiso, y dijo con cierta hueca benevolencia:
—Entrad, Montiño, entrad.
Entró el cocinero mayor del rey, se inclinó profundamente tres veces, y luego, haciendo una mueca que parecía una sonrisa, dijo:
—¿Quedó vuecencia contento del banquete de ayer, señor?