—¿Para qué? para entregarlas al rey.

—No habrá podido... esas cartas estarán en poder de vuestro amigo: es necesario rescatarlas...

—Las tiene...

—¿Quién?

—La reina.

—¡La reina!

—Que durmió anoche con el rey.

—¿Qué decís, caballero?

—El duque lo sabe... el duque, que estuvo anoche en palacio gran parte de la noche.

—¿Pero cómo pudo vuestro amigo entregar... anoche esas cartas á la reina?