—Vete.
—¿Con la litera, señora?
—Sí, con la litera.
—Pero llueve y hace lodos.
—No importa; me mareo, me muero dentro de ese armatoste. Vuélvete con la litera á casa.
Y se entró violentamente en el alcázar.
—Llevadme al cuarto del cocinero mayor—dijo á un lacayo de palacio dándole un ducado.
El lacayo tiró el patio adelante y llevó á la comedianta á las altas regiones donde vivía el cocinero mayor.
—Allí es, señora—dijo señalando una puerta á Dorotea.
—Bien, idos; gracias.