—¿Y de qué otro modo?

—¡Ah, sirviendo á todo el que me ha pagado bien!

—Entendámonos; más claro: ¿qué clases de servicios han sido esos?

—Siendo espía de los unos y de los otros.

—¿De qué unos y de qué otros?

—Del padre y del hijo, del tío y del sobrino.

—Más claro.

—Se comprende fácilmente: el padre es el duque de Lerma; el hijo, el de Uceda; el otro, don Baltasar de Zúñiga, y el sobrino, el conde de Olivares, esto sin contar el de Lemos y otros...

—¿De modo que habéis vivido engañando á todo el mundo?

—El amor al dinero... Porque sin el dinero...