—Lo sé, y la Inquisición vigila.
—¿Dónde creéis que estén esas gentes?
—En el patio.
—Algo más adentro; mucho me engaño, si por los altos corredores de mi vivienda no anda el sargento mayor don Juan de Guzmán...
—¡Ese miserable!
—Y si no le acompaña el galopín Cosme Aldaba. Hame parecido haberlos oído hablar en voz baja á lo último del corredor.
-¿Y qué pensáis de eso?
—Temo mucho malo.
—¿Contra quién?
—Contra la reina.