Pero tropezó en un cuerpo humano.
Aquel cuerpo estaba frío.
La moza empezó á dar gritos.
A los gritos de la moza acudieron algunos de la servidumbre.
Muy pronto corrió la voz de que se había encontrado muerto un paje de la reina en las escaleras de las cocinas.
Y junto á ésta, corrió otra voz no menos escandalosa.
El aposento del cocinero mayor estaba abierto y abandonado, rotas algunas puertas, roto un gran cofre y vacío.
La mujer y la hija del cocinero mayor habían desaparecido.
El alcaide de palacio, el guarda mayor y el mayordomo mayor del rey, se habían presentado en los lugares de estas dos catástrofes.
A nadie se le ocurrió que entre la muerte del paje y la desaparición de la familia y el robo del cocinero mayor, podía haber una relación íntima.