—¿Y qué otras desgracias le anunció ese buho tan terrible?

—Le vió la noche antes de la funesta batalla de Hins-Alacab[8]. Le vió la alborada en que Córdoba cayó en poder de los cristianos: la noche que precedió al dia de la pérdida de Sevilla, le vió tambien, y por último, la misma noche en que murió asesinado por el walí de Almería el desdichado Aben-Hud.

—¿Y no ha vuelto á ver tu padre á ese terrible buho?

—Sí, hace poco tiempo: precavido ya con las desventuras que le habian acontecido, mi padre llamó á sus sabios y les consultó.

—Ese buho te anuncia una nueva desgracia, le dijeron los sabios.

—¿Y qué desgracia es esa?

—Necesitamos consultar las estrellas para responderte.

—Consultadlas, pues, dijo mi padre.

Los sabios pasaron tres noches mirando el cielo, y dijeron á mi padre.

—Aparta de Granada al príncipe Mohammet Abd'Allah.