—¿Y quién fué el hombre á quien vendió Wadah?
—Un hombre á quien amaba y del cual tenia una hija.
—¡Ah! ¡con que es cierto!..
—Sí.
—¿Y esa hija es Bekralbayda?
—Sí.
—¿Pero cómo pudo Wadah ocultarla?...
—Bekralbayda pasaba por hija de una de sus esclavas.
—¡Ah!
—De ese modo podia tenerla junto á sí en tu misma casa: pero no se atrevió á tener del mismo modo á su antiguo amante, á quien vendió, porque su amante era un esclavo africano.