Acompañábale un godo traidor, un conde miserable, que por vengar á una hija deshonrada, vendia la libertad de su patria, abriendo á los árabes la puerta de Gecira-Alandalus.

Aquel conde traidor se llamaba don Julian.

Su hija Florinda.

El hombre que habia deshonrado á su hija, don Rodrigo.

Don Rodrigo era rey de los godos.

Su último rey.

Esperad, esperad: vamos á contaros una leyenda maravillosa.

Despues volveremos á la cisterna maldita.

El destino nos llevará á ella.