—¡Oh! ¡esta noche! ¡esta noche! esclamó el rey.

—Para vencerla será necesario que apeles á malas artes.

—¡Cómo!

—Si Florinda se viese sujeta á un letargo...

—¡Ah!

—Toma, señor, dijo don Oppas sacando de entre sus ropas un pomo de oro.

—¿Y qué es esto?

—Aquí se guarda el zumo de una yerba que produce un sueño delicioso.

El rey guardó con ansia el pomo.

—Florinda será tuya, señor, y despues...