El infeliz Alfonso, vencido, fugitivo, abandonado de todos, pidió sucesivamente ayuda á los reyes de Portugal, de Aragon y de Francia, que se escusaron, como asimismo el papa, que se limitó á decirle que se resignase; desesperado entonces Alfonso recurrió á la ayuda del emir de Marruecos, su enemigo, que se encontraba fortificando á Algeciras, y que al recibirle en medio de su ejército le puso á su derecha y le dejó oir estas memorables palabras.
—Te trato así porque eres desgraciado, y me uno á tí para vengar la causa comun de todos los reyes y de todos los padres.
La alianza del rey destronado con el emir de Marruecos impuso terror al hijo rebelde, y al fin se humilló, devolvió la corona á su padre, y obtuvo su perdon.
Entretanto el rey de Granada, para consolidar y robustecer su reino, aprovechaba las disidencias entre los reyes cristianos del resto de España. El rey de Aragon estaba en guerra con Francia por la posesion de Sicilia, y Sancho IV, que habia heredado al fin el trono de Castilla por muerte de Alfonso, se veia obligado á reprimir las sediciones de sus vasallos.
Dominó Mohammet los elementos rebeldes de su reino, se hizo respetar del emir de Marruecos, que pretendia tener predominio en los asuntos de los moros en España. Recobró ciudades y villas á los cristianos, y al fin, cubierto de gloria murió el domingo 8 de la luna de jaban del año 701[73].
Dejó tres hijos; Mohammet su primogénito y compañero, el que le sucedió en el trono.
Farax, que conspiró contra la vida de su hermano.
Y Nazar, que reinó tambien.
Fué proclamado Mohammet III, con el nombre de Abu-Abdalah Mohammet.
Era este rey hermoso sobre toda ponderacion; y tan dado al cuidado de los negocios, que no habia wazires que pudiesen estar á su lado tanto tiempo como él trabajaba.