—Tendrás tiempo para poner en el trono al hijo primogénito de tu señor.
—¿Pues qué, va á morir el buen rey Abul-Walid?
—¿Acaso pretendes que el rey sea eterno?
—Pero es jóven.
—La muerte no cuenta los años.
—¿Y cómo morirá el rey?
—Mas te importa saber cómo morirás tú.
—¿Y yo?..
—Ya lo sabrás.
—¿Nada mas me dirás?