Y sin embargo, hay una espresion de orgullo en los ojos de la nodriza, y,
—¿Qué hermosa eres? esclama: ¿dichoso el hombre para quien Dios te ha criado? ¡Oh! ¿qué feliz será?
Y la jóven se sonrie y se ruboriza.
Y entre tanto el hombre que vá á ser feliz, espera impaciente en otra habitacion, rodeado de sus deudos y de sus amigos, á que la desposada acabe de ataviarse, y cuenta el tiempo por los latidos de su corazon, y en cada ruido que llega hasta él, cree percibir el ruido de los pasos de su amada.
Hace un hermoso dia: Dios le bendiga.
El sol ha amanecido mas puro que nunca.
Parece que el sol ama tambien y toma parte en las bodas.
La campana de la iglesia llama á la oracion.
Los pájaros cantan en el huerto.
Las brisas de la mañana agitan con blando ruido las enredaderas del balcon.