Poco despues envia un mensage al caudillo Ozmin y á todos los caballeros diciéndoles que pasen al salon, que el rey, mas restablecido, les quiere hablar.

Entran todos en el salon de Embajadores, y cuando toda la nobleza de la córte está junta, se presenta la sultana Ketirah doliente, llorosa y enlutada, llevando de la mano al príncipe Mohammet, niño de poca edad.

Masud les anuncia la muerte del rey, y los compele á que juren al jóven príncipe.

Amigos los unos del rey difunto, sobrecogidos otros, aunque no faltaban ambiciones, juran á Mohammet-ebn-Ismail-ebn-Nazar por su rey y señor.

Luego toda la nobleza y la guardia salen por las calles y repiten en Granada la proclamacion del nuevo rey.

Pero aquella noche una sombra se desliza por la cuesta que rodea las espaldas de la Alhambra, llega al pie de una torre y hace una señal; cae una escala, y el bulto trepa por ella hasta un ajimez.

Luego se escucha un beso entre el silencio, y el ajimez se cierra.

El asesino y su cómplice la adúltera, están entregados á su amor, y Masud-Almoharaví, el infame, vela sus placeres.

XVIII.

El desdichado rey Abul-Walid fué sepultado en la randa ó panteon del alcázar junto á sus abuelos.