—No os comprendo.

—Ni te importa nada el no comprenderme en esta parte. Hablábamos de tu padre.

—¡Oh! ¿si habeis conocido á mi padre, conoceriais tambien á mi madre?

—Cierto que la conocí...

—¡Ah! ¿decidme?...

—Tu madre; doña Catalina de Cardona...

—¡Ah! ¿era castellana?...

—Era catalana...

—¿Pero los catalanes son cristianos?

—Sí ciertamente, y cristiana era tu madre, y noble, y pura, y hermosa; la muger mas hermosa de la córte de Aragon.