Pero en vez de disputarle Muhamad esta conquista, prefirió aliarse con él, y tan de buena fé lo hizo, que cuando los cristianos bajo las banderas de Alonso el XI de Castilla, fueron á cercar aquella plaza, acudió á socorrer al emir de Fez para que no se la arrebatasen.
Hizo levantar el sitio, y cuando penetró en la plaza, hizo conocer á los xaques y capitanes africanos con injuriosas pullas, el servicio que les habian prestado, y ofendidos estos le asesinaron, cuando se embarcaba para ir á visitar al emir de Fez su aliado.
Muhamad murió en la primavera de su juventud, aun no cumplidos los veinte años.
Inmediatamente los wazires y la nobleza proclamaron rey al hermano del difunto, Abul-Hegiag, y este mandó recoger el cuerpo de su hermano y le llevaron á Málaga, donde fué enterrado en una huerta del rey fuera de la ciudad.
Sobre su sepulcro se escribió el epitafio siguiente:
«Este es el sepulcro del noble rey, fuerte, magnánimo, liberal, esclarecido, Abu-Abdallah-Muhamad, de feliz memoria, de la real prosápia, prudente, virtuoso, ínclito guerrero, vencedor, caudillo de vencedoras huestes, de la antigua é ínclita familia de los Nazares, príncipe de los fieles, hijo del sultan Abul-Walid-ebn-Ferag-ebn-Nazar, á quien Dios haya perdonado y tenga en descanso. Nació (el Señor se complazca de él), dia ocho de Muharram del año de setecientos veinte y cinco, y murió (Dios le perdone), á trece de Dilhagia del año de setecientos treinta y tres. Loor y gloria á Dios Altísimo é Inmortal.»
II.
El nuevo rey Juzef-Abul-Hegiag, entabló inmediatamente negociaciones, por las que obtuvo una tregua de cuatro años entre Alonso XI de Castilla, el emir de Fez Abul-Hassau y él. Ocupóse durante esta paz transitoria en la administracion de sus reinos. Dió muchos decretos para precisar la acepcion de las leyes oscurecidas por las sutilezas de los imanes y de los katibs; estableció fórmulas sencillísimas para los actos públicos y particulares, creó distinciones honoríficas para recompensar los servicios á imitacion de sus vecinos cristianos, concluyó la Alhambra y erigió otros muchos monumentos de que él fué el único arquitecto.
Apenas terminada la tregua, el emir de Fez envió á su hijo á hacer escursiones en la Andalucía cristiana. Este jóven príncipe, murió en esta espedicion. Su padre Abul-Hassau juró vengar su muerte sujetando de nuevo a los matadores al antiguo dominio de los Almoravides, y publicó el alqihed ó guerra santa, reuniendo sobre Ceuta las fuerzas de su imperio, y atravesando el estrecho con doscientas naves, en las que se trasladaban á España cuatrocientos mil infantes y sesenta mil caballos. El rey de Granada fué á unirse con él á Gezira Alhadra (Isla-verde), y los dos ejércitos combinados marcharon sobre Tarifa y la cercaron.
Los reyes cristianos se estremecieron de espanto ante este nuevo esfuerzo del Africa, y Alonso XI escitó á los reyes de Portugal y de Aragon para que su uniesen con él á fin de contrarestar al enemigo comun.