Habia allí tiesura.
Algo que demostraba que ninguno de los que estaban allí habia tenido sus principios muy en relacion con su situacion actual.
Faltaba de todo punto ese quid, esa cosa inexplicable que no se aprende ni se compra, y que se llama distincion.
Se tocaba la moneda falsa.
Todos habian debido empezar sobre poco más ó ménos como yo.
¿Quién sabia dónde estaba, cuál habia sido el principio de su importante posicion?
Habia, sobre todo, un chiquitin verdinegro, que era de todo punto impresentable.
Y aquel podia ser, y lo era en efecto, un importante hombre público.
Tal vez un jefe de partido.
No le hace.