Hasta en el aire.
Esto que acabo de decir lo dice en todos los tonos todo el mundo.
Ello es lo mismo que ladrar á la luna.
La audacia, el cinismo, el catequismo, el discurso vacío, la idea fija, la picardía y la tunantería y la traicion, y la mentira y la calumnia, siguen haciendo fortuna, y envenenándolo todo, por la explotacion y la corrupcion.
El que no explota es tonto.
Yo no he podido pertenecer nunca al número de los imbéciles.
Si me he dejado explotar ha sido para sacar partido de la explotacion.
En cuanto á la conciencia, no he tenido para qué ocuparme de ella.
La conciencia no sirve para nada, y estorba para todo.
En cuando al estómago, me lo he blindado.