No la deja sola por nada del mundo.
Pero frecuentemente me la deja en casa convidada.
Tiene una gran confianza en mí.
En mi reconocida virtud.
Yo me encargo de tu negocio.
Yo no tengo inconveniente en que te cases con Eloisita.
Por el contrario, me alegraria mucho de ello.
De todos modos, tú habias de tener otras sin que yo lo supiese.
¿Qué más da que yo sepa que tienes una?
Yo no soy estúpida.