Allí se detuvo.
Loreto miró á través de una cortinilla.
¡Ah! ¡El Hospital general!—dijo:—voy á ver mis enfermos.
Hoy es dia de lavado de piés y cortadura de uñas.
Vamos á separarnos.
Pero esta noche nos veremos.
Toma esta tarjeta.
Ahí están las señas.
Yo te llevaré noticias de tu negocio.
Toma tambien.