Los revolucionarios.
Los representantes de todas las conquistas del progreso humano.
¿Pero quién me mete á mí á moralista?
La moralidad es una cosa ridícula.
Y yo nunca he sido moral.
Y aún no estoy muy seguro de si soy cristiano.
Pero hago lo que otros muchos perdidos.
Moralizar, moralizar y más moralizar.
Porque sin la moralidad...