Loreto habia contribuido.
Despues de bien comido y de bien bebido, y siendo ya cerca de las ocho, miré la tarjeta que me habia dado la ex-ministra Loreto.
Confieso que me interesaba.
Era expléndida.
Me habia llenado la bolsa.
Habia que esperar que ella fuese para mí un riquísimo filon.
¿Para qué habia explotado su marido la política?
¿Para qué habia ella vendido empleos y hecho negocios?
Sentia impaciencia por volverla á ver.
La tarjeta decia: