Don Bruno se ha ido á morderle á Arrumbales.

Ha habido sopapos.

Se ha convenido un duelo.

Doña Emerenciana está en la cama baldada de una paliza.

¿No adivinas quién le ha dado para el pelo?

—¡Ya lo creo! ¡Micaela!

—¡Justamente! Una que arregla á doña Emerenciana, y que nunca la ha arreglado como ahora.

Una mujer que te ama: una complicacion del diablo: un colmo.

Yo con tantos sucesos estaba mareado.

Me habia olvidado de Micaela.