—Pues me parece que la niña.
Ajustemos cuentas.
Porque, hijo mio, en este mundo todo es cuestion de suma y resta.
Tanto más cuanto, cuanto ménos tanto.
Un millon de dote la niña.
Cuando herede, otros cinco ó seis.
—Sin vacilar la niña,—exclamé fascinado,—yo te pagaré tu comision, Loreto.
—Mira, no me vendria mal, chiquillo, porque no estoy en mis aguas.
Se gasta mucho.
La moda cuesta muy cara.