O viuda de mucho tiempo.
O solterona, que á pesar de sus méritos no habia podido echar el guante á un prójimo.
Habia en aquel relampagueo de ojos algo de voracidad, y de una voracidad muy semejante á lo que se llama hambre canina, dicho sea esto con perdon de la señora doña Emerenciana del Resalto y Sobradillo, que así se llamaba, y continúa llamándose, á Dios gracias, la interesante prenda de que nos ocupamos.
Debemos decir que era soltera, y segun ella afirmaba, y afirma aún, doncella.
Vivia y vive de sus rentas.
Vestia y viste de una manera elegantísima y distinguida.
Con una gran sencillez.
Tiene la garganta larga y mórbida.
El seno reelevado.
Los hombros redondos.