El del precioso seno virginal.

La chica más extraña del mundo.

Decia que me adoraba y no consentia en quitarse la careta.

No me permitia la más leve licencia.

Era necesario valsar con ella, pero decentemente.

No me habia dado una sola cita.

Y sin embargo, sus ojos ardian, me devoraban.

Yo estaba loco por ella.

Ella se me escurria siempre.

Se me perdia antes del fin del baile.