Yo la solté un revés, que hizo saltar su ojo postizo.

Arrebaté el machete al músico.

Le desnudé de una paliza.

Acudió el mayordomo.

Le eché la peluca al aire.

Se alborotó la vecindad.

Me escurrí, escapé.

Doblé la esquina.

Me fuí á las Américas viejas.

Vendí en dos pesetas el machete.