El estómago exigia, las piernas flaqueaban.

Hay un venerable establecimiento en la calle de Peregrinos.

La fonda de Europa.

Antidiluviano á lo que yo creo.

Allí se rinde culto á la economía.

Allí se da de comer hoy lo mismo que se daba allí mismo cuando asesinaron á Julio César.

En fin; continúan sirviéndose las dos sopas, la una de yerbas, la otra de fideos blancos hechos canutos con el nombre de macarrones, la ternera en salsa, las cocretas y los sesos fritos; en fin, otros dos platos de carne, las pasas y las almendras, y la crema y los pastelillos.

Todo por dos pesetas.

Un banquete económico.

Podeis además echar á los manjares toda la pimienta y toda la mostaza que os dé la gana.