—Sí.
—Allí vive Adam Wast.
—¿Y quién vela ahora en ella? ¿él?
—No, su mujer.
—¿Sabes como se llama su mujer?
—Sí; Ketti.
—¿Y esa mujer tiene madre? insistió con voz profunda Dik.
—No; la loca Ketti murió hace un año, contestó maquinalmente Godofredo, y salió.