—¿Y cómo se llama ese monje, á qué monasterio pertenece?

—¡Llámase!... lo ignoro; ¿su rostro?... jamás le he visto. Un día le seguí y le ví entrar en la ciudad en el monasterio de San Bridge.

Dik escuchaba con la mayor atención; cada palabra de Robín despertaba en él un nuevo interés. Robín conoció que era escuchado, tal vez con más atención que nunca, y sentándose sobre la cama calló un momento como preparándose para un largo relato; Dik creyó oportuno sentarse, y se colocó en uno de los sillones. Ketti, que sólo pensaba en su amor, maldijo en su interior al importuno hablador y se sentó también.

—Vosotros, hijos míos, seríais niños aún, dijo Robín dándose toda la importancia satisfecha del hombre que es escuchado con atención por primera vez; sí, muy niños, cuando acontecieron los terribles trastornos del año ochenta y tres; yo era más joven, y pasaba mejor la vida... Karl... mi buena Karl...

Dik se agitó en su sillón con impaciencia.

—Es necesario que os refiera esto, continuó Robín notando el movimiento de Dik; es el principio de la historia. Karl, pues, era una buena muchacha de las montañas de Escocia, que bailaba como una hada y cantaba como un bardo. Yo tocaba el laud y ella bailaba; los tarines llovían en mi gorra, y estábamos perfectamente; pero llegó un tiempo en que el pan estuvo escaso y en que los tributos crecieron. No gobernaba entonces el Obispo, pero lord Macclair, favorito del rey, era un soberbio sanguijuela. El populacho ya no nos arrojaba más que algunos miserables pedazos de pan; los tarines cesaron, y al fin nuestro canto y nuestro baile eran inútiles; entonces nos dijimos: pongamos una taberna y unámonos á alguno, porque no somos bastante ricos para traficar solos...

—Pero el rey...

—Paciencia, capitán, paciencia. Conocíamos á otra bailarina escocesa, y le propusimos que se uniera á nosotros.

«Acepto, nos dijo; necesito una casa donde vivir sin ser notada, y estaremos juntos si vosotros aceptáis mis condiciones. Soy amante de un gran señor, y habréis de tolerar que frecuente la casa.» Ya véis, capitán, que eran algo duras las condiciones; pero ella deshizo de tal modo nuestros reparos, que aceptamos y tomamos esta casa. Ya hace de esto dieciséis años. Todas las noches, después del toque de cubre-fuego, un hombre embozado en una larga capa, por el postigo que da á otra calle, entraba en esta habitación por esa puerta; y Robín señaló una puerta pequeña inmediata al lecho, subiendo una escalera escusada. Algún tiempo después nuestra amiga tuvo una niña. Pasaron algunos años, y al fin llegó el ochenta y tres. Fué un año terrible; el pueblo, agobiado por el hambre y los tributos, se rebelaba cada día contra el rey, y Londres era un eterno campo de batalla; Enrique el joven, Ricardo y Juan-sin-tierra, hijos de Enrique II, alentaban el fuego, y al fin se declararon en abierta rebelión contra su padre, insurreccionaron el Poitú y la Normandía, y se presentaron á las puertas de la ciudad al frente de un ejército. El rey se encerró en White-Tower; pero los normandos asaltaron la torre indefensa, porque no había un solo inglés al lado del rey, más que lord Macclair y el conde de Salisbury. Entretanto los normandos robaban á Londres, los hijos traidores partían el trono de su padre, y el infeliz viejo, perseguido por su primogénito Enrique el joven, pasaba á la carrera acompañado de sus dos últimos servidores, el puente de London Bridge, y entraba en Sowttwark. A pesar del odio que profesaba el pueblo al rey, los habitantes del condado de Surrey no se atrevieron á secundar la infamia á que habían ayudado los del condado de Middlesex; se apiñaron á la salida del puente, dejaron pasar al rey y rechazaron á Enrique el joven. Fué un horrible combate; los de Sowttwark cortaron la madera del puente, y Enrique y algunos normandos cayeron al río. La cólera de Dios cayó sobre el hijo maldito; las aguas se cerraron sobre él, y sólo se abrieron para arrojar su cadáver en la isla de los Perros.

Robín calló un momento como para observar el efecto que había producido en sus oyentes lo pomposo de su último período.