—¡Acusarla! ¡por el contrario, tenemos mucho que decir en su favor!

—Es caritativa.

—Es buena.

—Ha dotado á muchas doncellas.

—Ha remediado muchas desdichas.

—Es la madre de los infelices.

—Una sola condicion y os libro, dijo Aben-Aboo.

—¿Y qué condición es esa?

—Abrid los ojos al conocimiento de la santa ley del Dios altísimo y único.

—¡Qué reniegue de Jesucristo! exclamó con horror doña María.