—Dentro de algun tiempo no podrás temerle.

—Explicaos, explicaos, tio, porque no os entiendo.

—Hablemos, pues, sin rodeos. Es necesario que muera el emir.

—¡Que muera! pero no es tan fácil matarle.

—Tú le matarás.

—¡Ah! sois mas sanguinario y mas cruel que yo.

—Conozco la necesidad. Y entre matar y morir, prefiero matar.

—Pero mi pobre madre... mi pobre madre que le ama.

—Tu madre le amaba antes de casarse con tu padre.

—¡Tio! ¡tio! ved lo que decís.