—¿Quién te ha dicho que mi hermano fue el autor de esa muerto? Monfíes fueron los que la mataron.
—Probadme que asesinó á mi padre...
—¡Le matarás, sobrino, le matarás!... y para ello te ayudará tu madre.
—¡Mi madre! ¡mi madre que tanto le ama!
—Te ayudará sin saberlo: pero adelante sobrino, adelante, que ya viene el dia.
—¿Pero dónde nos ocultaremos?
—¿Dónde? en el lugar donde murió tu padre.
—¡Ah! exclamó Aben-Aboo.
En efecto, el dia se entraba por el Oriente á buen andar, y á buen andar tambien Aben-Jahuar y Aben-Aboo, se perdieron entre las quebraduras de la montaña.