—¿Sabes Elvira, la dijo, que apenas puedo creer á lo que mis oidos han escuchado, á lo que ven mis ojos? ¿Que tú me amas y que me amas hace mucho tiempo?
—Si, dijo doña Elvira, te amo, te amo porque lentamente tu amor y tus sacrificios me han obligado. ¿Y sabes por qué te he ocultado mi amor?
—Yo creia que era imposible que me amases, dijo con recelo Aben-Jahuar.
—¡Imposible! ¿y por qué?
—Porque... creia que amabas á otro.
—¿A Yaye? dijo con la mayor naturalidad doña Elvira.
—Si, á Yaye, contestó con acento reconcentrado Aben-Jahuar.
—¡Qué poco conoces el corazon de las mujeres!
—Sin embargo, has rechazado constantemente mis deseos.
—Porque no queria comprometerte... porque esperaba á concluir para siempre de una manera desembarazada.