—Quiera Dios que esta carta nos libre de ese malvado, dijo Diego Alguacil, devolviendo la carta á Aben-Aboo.

—Se necesita un hombre de confianza para llevar esa carta, dijo con acento breve Harum-el-Geniz.

—Diego Alguacil la llevará, repuso Aben-Aboo.

—¿Y para qué he de llevarla yo?

—¿No quieres vengarte de la afrenta que te ha hecho Aben-Humeya?

—¡Oh! ¡si! ¡vengarme! ¡vengarme de una manera terrible!

—Pues para eso es necesario que esta carta dé en manos de él.

—¡Recelaran!

—Concluyamos, Diego Alguacil: ¿podemos contar contigo, ó no? dijo Harum-el-Geniz.

—Quiero saber la parte que tomo en mi venganza, y para ello os estoy esperando.