—Y ahora bien, ¿qué quereis de mí? dijo cuando los hubo destruido.
—Quiero en primer lugar que nada hagais sin consultarlo conmigo.
—¿Y qué creeis que debo hacer?
—Reinar.
—¿A todo trance?
—A todo trance.
—Sin embargo, no ha mucho me hablábais con indignacion del crímen.
—Por lo mismo que el crímen nos rodea por todas partes, debemos valernos de él en nuestro provecho antes de que otros le empleen en nuestro daño.
—¿Creeis, pues, que debo aceptar el vasallage de los flamencos?
—Si, si por cierto; pero no ahora. Aun no es tiempo: una tentativa en estos momentos fracasaria: la infanta Margarita de Parma, gobernadora de Flandes, es una mujer que con su gobierno blando y benéfico tiene contenida la insurreccion: es necesario que á este poder tolerable, sustituya un poder duro, despótico, insufrible; es necesario que sea gobernador de los Paises Bajos el duque de Alba; dejad que pruebe fortuna el príncipe de Orange; que despues, si la rebelion crece, tiempo tendremos de obrar. Yo he hecho en vuestro nombre cuanto se debe hacer por ahora: enviar dinero á los descontentos: del mismo modo alentaremos á los hugonotes de Francia: cuando hay oro todo es fácil.