Contenia las pruebas que contra Yaye poseia la princesa Angiolina: la historia del casamiento del emir con Estrella, la muerte del anterior marqués de la Guardia, la declaracion del monfí traidor, y ademas la para el rey terrible revelacion de que su hijo el príncipe don Cárlos le hacia traicion conspirando contra su persona.

«Y tenga en cuenta vuestra magestad, concluia la carta, que el hombre de quien se trata, es poderoso, rico, mas rico que vuestra magestad, y que si vuestra magestad tiene en su córte un ejército, en la córte, tiene tambien ese hombre un ejército de monfíes disfrazados.»

Solo por el cuidado con que don Felipe leyó aquel proceso, que tal lo parecia el contenido del pliego, pudo traslucir Espinosa que se trataba de un asunto de gran importancia: el rostro del rey habia permanecido impasible. Despues que los hubo leido y releido, dobló de nuevo aquellos papeles, los puso bajo su libro de devociones, y dijo al cardenal:

—Que me llamen con urgencia al marqués de los Velez.

Despues se puso á hojear algunos memoriales, y cuando volvió el cardenal le dijo:

—Sigamos en el despacho de Indias.

Rey y secretario siguieron en el despacho.

Como á las once del dia un gentil hombre anunció á don Luis Fajardo, marqués de los Velez, que fue introducido.

El rey despidió al cardenal y se quedó solo con el marqués, á quien ni miró ni dijo una sola palabra.

El rey escribia.