—Es porque yo amo de veras y soy esclavo.
—Pues teneis fama de no haber sido asi en otro tiempo.
—¿Qué quereis? Aquellos tiempos pasaron. Un príncipe poderoso era mi esclavo. Tenia en mis manos mas de lo que pensaba. Pero un dia una mujer terrible se puso entre el príncipe y yo...
—La hija del emir de los monfíes...
—¡Cómo! ¡exclamó Cisneros asustado! ¿quién os ha dicho eso?
—¡Bah! yo sé quién sois, quién es Angélica, quién es la hija del emir. Vos no sabeis quien soy yo... no os lo digo, porque necesito imponeros respeto para salvaros.
—¡Para salvarme!
—No quiero que seais la víctima de esa mujer.
—¡Y sabeis quién es esa mujer!
—Vaya si lo sé. Como sé quién os hirió la noche que la conocisteis.