»El levanta y abate los imperios: él da la vida y da la muerte; él es la luz y él la sombra.

»Glorifiquémosle y confesémosle: no hay otro Dios sino Dios.

»Roguemos á su escogido Mahoma y por el amor que Dios le tiene, el enviará sobre los tiranos su castigo en todo extremo y su rigor.»

Calló Abul-Hassam y extendiendo el pergamino y mostrándolo á los circunstantes que guardaban el mas profundo silencio, dijo:

—Esta es la profecía de Tauca-el-Hamema, el sábio y el justo: vedlo: aquí está escrito lo que os he leido.

—¿No dice esa profecía, exclamó Yaye, que el rey que ha de libertarnos, rey hijo de rey, será descendiente de la santa familia del Profeta, nieto de los califas de Damasco y de Córdoba, y que vivirá entre nosotros encubierto y hereje de su ley?

—Si, dijo Abul-Hassam; eso dice la profecía.

—¿Y no veis cumplido claramente su pronóstico, sabios y caballeros, en Aben-Humeya, que ha llevado entre los cristianos el nombre de don Fernando de Válor?

—¡Si! ¡si, si! dijeron todos los parciales de Aben-Jahuar-el-Zaquer:

—¿Cuanto oro te han dado por ese jofor[21] embustero? dijo Farax-Aben-Farax adelantando lleno de cólera hácia el faquí.