—Pues ahí hay un barril de pólvora.
—¡Un barril de pólvora! ¿y para qué?
—En el centro de la primera gruta, me habia olvidado de deciroslo, hay otro, y otro á la entrada de la galería, junto al lugar que sirve de establo al asno. Estos tres barriles son mi defensa.
—¡Ah!
—Si, estoy ya escarmentado: si en otra ocasion hubiera tomado las mismas precauciones, mi suerte seria otra, y acaso otra la vuestra, porque entonces no hubiera venido á España con Angiolina.
—Pero no comprendo...
—Mis proyectos son tales, que puede suceder que me vea perseguido ya por los tercios del rey, ya por los mismos monfíes. En un extremo, al entrar en la gruta pongo fuego á la primera mecha, despues á la segunda, por último á esta.
—Pero os sentenciais á volar hecho pedazos.
—No por cierto: la explosion se efectúa siempre de abajo arriba: nunca de arriba á abajo.
—Deben ser terribles vuestros proyectos cuando de tal modo os preparais.