—Hace tres dias que he tenido el primer indicio.
—¿Indicio no mas?
—Nada mas, tio.
—Pues te casas de veras, sobrino: digo, á no ser que no quieras casarte, en lo que harias ciertamente muy mal.
—Si es con doña Esperanza de Cárdenas, me caso.
—¿Pues con quién habia de ser, sino con su excelencia la hermosa duquesa de la Jarilla?
—Ved tio, que el rey confiscó ese titulo.
—Si, pero le ha devuelto á la duquesa.
—¿Pero y el proceso contra su padre?
—El emir de los monfíes es una cosa, y su hija la duquesa de la Jarilla, es otra. ¿Qué culpa tiene la duquesa, de que su padre sea enemigo del rey, y le haya provocado y se le haya ido de entre las manos?