Luis. Precisamente.

Julia. Y entonces...

Luis. Entonces la pediré su mano; y quince dias despues me casaré con ella.

Julia. Y si se burla de usted?

Luis. Esperaré á que haya concluido de burlarse.

Julia. Y si es casada?

Luis. Esperaré á que haya concluido... Pero no... si es casada... entonces, me arrojaré desesperado al canal. (Julia se echa á reir. Don Luis vá andando detrás de ella, y al llegar al velador vé el pañuelo). Pero... Dios mio! Qué veo!... No es ilusion!... Es igual!... (Lo coge). La misma marca!... (Saca su pañuelo). El mismo bordado!... No es un sueño!... Pero, entonces mi desconocida, el ángel de mis sueños, aquella á quien busco hace tanto tiempo, es usted...

Julia. Yo!... usted se equivoca!... Yo no...

Luis. Oh! Si señora... esa turbacion... esta prueba irrecusable... bien claro lo dicen.

Julia. Pues bien, sí, caballero; yo soy. Qué tenemos con eso?