Luis. Sosegarme cuando abrigo la dulce esperanza de ser amado por ella! Mira, Dolores... quieres ganarte para un vestido?...
Dolor. Que si quiero?... Eso no se pregunta. Veamos de qué modo.
Luis. Diciéndome, en primer lugar, qué es preciso hacer para ganar su corazon, y ayudándome despues en la empresa.
Dolor. Corriente, lo haré con mucho gusto: ante todo, para empezar, le repetiré á usted las palabras que mi señora estaba diciendo no hace un cuarto de hora. Escuche usted.
Luis. Con mis cinco sentidos.
Dolor. Para que yo volviese á querer á alguno, seria preciso que este no se pareciese á nadie!...
Luis. Cáspita!... Pues yo me parezco mucho á mi padre.
Dolor. «Es decir, que no hiciese lo que hacen los demas.»
Luis. Bien, bien; adelante.
Dolor. «Desde luego si empezaba haciéndome la córte le despediria acto contínuo...»