TRAJE DEL CAZADOR.

Aunque parezca secundario ocuparse del traje que debe usar el cazador, únicamente me limitaré á encargar que éste sea sencillo y sin jactancia. Interiormente llevará camiseta de franela, lo cual le evitará muchos resfriados si tiene la prudencia de cambiarla al llegar de la cacería á la casa ó parada. Esto prenda de ropa es más conveniente en verano, aunque parezca improcedente por el excesivo calor que hace. Conviene asimismo acostumbrarse al uso de la alpargata, llevando escarpines de lana: el pié va resguardado y se pisa en blando; así se trepa mejor el monte. En ciertos terrenos debe usarse el zapato claveteado, lo cual evita resbalones; borceguíes y pantalon ancho, para que la rodilla juegue con comodidad: el cuerpo abrigado con blusa ó chaqueta desprovistas de aberturas, ojales y colgajos, ni tampoco conviene llevar leontina en el reloj, pues todas estas cosas ofrecen el inconveniente de que al hacer uso de la escopeta, se enredan con el pié de gato ó bien con el disparador, y esto, además de interrumpir y hacer perder un tiempo precioso para apuntar la pieza de caza, que se va sin poderla saludar, tambien puede acarrear (punto importante que se debe evitar) algun lance desagradable, tal como que se dispare la escopeta sin el beneplácito del cazador. Lo cual, á más del susto que ocasiona, es fuente de lamentables desgracias.

Las camisas se usarán anchas de cuello, sin pretensiones ni ridiculeces, cubriéndose la cabeza con un sombrero ligero, de alas regulares, item más, un pañuelo de seda sujeto en la sien; con lo que se evitan los dolores reumáticos de cabeza, y es un gran preservativo contra el frio. En época de calor debe evitarse que el sudor corra por el rostro, cosa tan molesta.


LA ESCOPETA.

El arma es conveniente que sea de dos cañones, sistema Lafaucheux; su peso poco más ó menos de seis libras y media á siete; inferior á este peso tiene el inconveniente que al salir el tiro hace un pequeño movimiento de vibracion y perjudica la seguridad del mismo, y de más tambien fatiga demasiado al cazador, lo cual no hay que echar en saco roto. El arma de dos cañones tiene la ventaja de poder efectuar lances por duplicado. Muchas veces al primer tiro se yerra la pieza, y se alcanza con el segundo; otras, despues de haber tirado arranca otra pieza cercana y aún se mata, y además (esto es lo principal) el cazador anda por esos mundos de Dios con más garantía contra cualquier eventualidad: en toda querella que se suscite es más respetado.

Basta que el calibre de la escopeta coja el cartucho marca 16. Los gallitos deben caer siempre á voluntad del cazador; así es que los puntos han de estar si no al pelo, entre col y col lechuga.