Hay perro (de castas cruzadas como el podenco-sabueso) que apenas tiene facha de perdiguero, y sin embargo da buenos resultados, pero necesítase mucho rigor para domarlos; una vez logrado esto, son incansables y dóciles, y nunca se aspean.
Exigid del perro que tenga buenos vientos, firme muestra y blanda boca, y con estas circunstancias, si el cazador sabe cazar y matar, de seguro tendrá un excelente compañero que seguirá bien á un peon, y cobrará las aliquebradas. En tal caso dejad para otros la casta y la hermosura, pues esto es secundario.
Las perras son generalmente más dóciles y finas, pero tienen cierto inconveniente que la naturaleza no ha querido evitar, por cuyo motivo los cazadores prefieren el macho.
Es conveniente cortar el rabo al perro, pues al moverse agita las matas, se estropea hasta el punto de ensangrentarse con los zarzales, echa á perder las uvas y bate las mieses; si bien esta operacion de cortarles el rabo les afea, porque no hay duda que es más bello y sublime cuando está de muestra con la cola paralela al horizonte.
Se observará que cuando arquean el rabo los perros de raza pura, indica liebre; un poco inclinado pero recto, conejo; con la punta al horizonte, perdiz; recto y un poco levantado, codorniz. Al perro bien castizo le repugna traer la becada, guiones, las pollas de agua, y sobre todo los sabocs, y algunos hasta los palomos.
Hay cazador que para lograr un perro de primo cartello, págalo á cualquier precio, creyendo que depende del can si mata más ó menos perdices; y éste conoce á tal punto el cambio de dueño, que se han dado casos de demostrar su agrado al nuevo amo abandonándole en el mismo momento que se hace la prueba. Sobre esto pudiera llenar unas cuantas cuartillas, mas sólo me limitaré á aconsejar que el que quiera un buen perro que se lo haga.
[MODO DE TIRAR A LAS PERDICES.]
Esta es la parte más comprometida para dar una sucinta esplicacion del modo cómo deben matarse al vuelo las perdices, por la sencilla razon de que es difícil iniciar en el asunto á aquellos que no han tenido la satisfaccion en su vida de matar media docena de perdices al vuelo.