[302] Propiamente lo que dice Cervantes es que fué el primero que se imprimió, y esto todavía parece más dudoso, porque del Amadís no se conoce edición anterior á 1508. Los dos libros de caballerías más antiguos que hasta ahora conocen los bibliógrafos son el Tirant lo Blanch, de Valencia (1490), y el Baladro del sabio Merlín, de Burgos (1498).
[303] Cronica del muy esforçado y esclarescido cavallero Cifar nuevamente impresa. En la qual se cuentan sus famosos fechos de caualleria. Por los quales e por sus muchas e buenas virtudes vino a ser rey del reyno de Menton. Assi mesmo en esta hystoria se contienen muchas e catholicas doctrinas e buenos enxemplos: assi para caualleros como para las otras personas de cualquier estado. Y esso mesmo se cuentan los señalados fechos en caualleria de Garfín, e Roboán hijos del cauallero Cifar. En especial se cuenta la historia de Roboán, el qual fue tal cauallero que vino a ser emperador del imperio de Tigrida. (Al fin): «Fue impressa esta presente historia en Seuilla por Jacobo Cromberger, aleman. E acabosse a IX dias del mes de Junio año de mill. d. e xii años. Fol., 100 hojas á dos columnas, letra de Tortis. Valiéndose del ejemplar probablemente único que de esta novela posee la Biblioteca Nacional de París, la reimprimió Enrique Michelant, en Tubinga, 1872 (tomo 112 de la Bibliothek des Litterarischen Vereíns de Stuttgart)». Pero esta reimpresión salió incorrectísima, en tal grado que parece que el editor ignoraba la lengua castellana y ni siquiera sabía disolver las abreviaturas. Á cada paso se tropieza con formas tan monstruosas como muchón por mucho, fechón por fecho y otros desatinos semejantes. Esperamos que el Sr. Wagner publique pronto una edición crítica y esmerada de tan importante texto.
[304] Véase la descripción del primero en el Catalogue des Manuscrits espagnols de la Bibliothèque Nationale de Paris de A. Morel-Fatio (n.º 615). El de nuestra Biblioteca Nacional procede de la de Osuna. Sobre la relación entre los tres textos véase á Wagner en la memoria que citaré inmediatamente.
[305] The Sources of el Cavallero Cifar (Revue Hispanique, tomo X, 1903).
[306] Á las obras allí citadas sobre este argumento debe añadirse un curioso poema del siglo XVIII: «El Eustaquio ó la Religión Laureada. Poema Épico por el P. Fr. Antonio Montiel, Lector jubilado en su provincia de Menores Observantes de Granada». Málaga, 1796. 2 tomos.
[307] En su precioso estudio sobre la leyenda del marido de dos mujeres no menciona Gastón París (La Poésie du Moyen Age, 2.ª ser., 1885, pp. 109 y ss.) la versión del Cifar.
[308] Vid. Knust, Dos obras didácticas y dos leyendas, p. 109.
[309] Omnes praefatas urbes, quaedam scilicet sine pugna, quasdam vero cum magno bello et maxima arte, Karolus tunc acquisivit, praeter praefatam Lucernam, urbem munitam, quæ est in valle viridi, quam capere usque ad ultimum nequivit. Novissime vero venit ad eam et obsedit eam, et sedit circa eam quatuor mensium spatio, et facta prece Deo et Sancto Jacobo ceciderunt muri eius, et est deserta usque in hodiernum diem. (Véase el comentario geográfico que sobre este pasaje hace Dozy en la tercera edición de sus Recherches, II, 384-385).
[310] Sobre las diferencias entre ambas versiones vide G. París, Le Lai de l'Oiselet (Légendes du Moyen-Âge, p. 225).
[311] En su reseña de la literatura española, publicada en la colección de Gröber (Grundriss der romanischen Philologie, II, pp. 416 y 439, Strasburgo, 1898), Baist es el primer crítico que ha hecho plena justicia al Cifar, aunque algo había dicho el Conde de Puymaigre en La Cour Littéraire de Don Juan II (Paris, 1873, tomo I, p. 81),