[407] Tanto las cinco partes del Florambel de Lucea como el Don Valerián de Hungría pasaron inmediatamente al italiano, las primeras por obra del infatigable traductor Mambrino Roseo (1559-60), el segundo por diligencia de Pietro Lauro (1558). El lugar de impresión fué, como de costumbre, Venecia, que era el gran centro editorial para esta clase de libros.

[408] Son varios los pasajes de las Quinquagenas en que se consigna esta reprobación:

«Non relates cosas que inciten a pecado; e tales son esas de los caualleros de la tabla rredonda, y otras que andan por este mundo, de Amadis, e otros tractados vanos e fabulosos, llenos de mentiras, e fundados en amores, e luxuria, e fanforrerias, en que vno mata e vençe a muchos: e se cuentan tantos e tan grandes disparates, como le vienen al vano çelebro del que los compone, en que haze desbariar e cogitar a los neçios, que en leellos se detienen, e mueven a esos e a las mugeres flacas de sienes a caer en errores lividinosos, e incurrir en pecados que no cometieran si esas liçiones no oyeran». (P. 233).

Sancto consejo seria
que dexassen de leer
y tambien de se vender
esos libros de Amadis.

«Razon muy grande es, sancto y provechoso, de mucha vtilidad y nesçessario seria dexar de leer esos libros de Amadis; y que essos ni otros semejantes no se vendiesen, ni los oviese, porque es una de las cosas con que el diablo enbauca, e enbelesa y entretiene los neçios y los aparta de las leçiones honestas y de buen exemplo... Sçiençia, o mal saber, es la de esos libros viçiosos, reprouada por los sabios varones e honestos; e alabada por los vanos e aderentes a la poçilga de Venus... Ya el libro de Amadis ha crescido tanto y en tanta manera, que es un linaje el que dél en libros vanos ha proçedido, que es más copiosa casta que la de los de Rojas, como suelen dezir que porque son muchos acostumbran dezir «mas son que los de Rojas». Y Amadis es tan acresçentado que tiene hijos y nietos, e tanta moltitud de fabulosa estirpe, que paresce que las mentiras e fabulas griegas se van passando a España, y asi van cresçiendo como espuma, e quanto más cresçieren menos valor tienen tales fiçiones; aunque no para los libreros e impresores, porque antes les compran esos disparates, e se los pagan, que no los libros autenticos e provechosos de leçiones fructuosas e sanctas». (PP. 481-486).

(Las Quinquagenas de la nobleza de España por el capitán Gonzalo Fernandez de Oviedo y Valdés, alcayde de la fortaleza de Sancto Domingo, publicadas por la Real Academia de la Historia... Madrid, 1880. Tomo I y único hasta ahora).

[409] También Juan de Barros se arrepintió, andando el tiempo, de este pecado de su juventud, y como grave historiador condenó los libros de caballerías, según puede verse en estas líneas que traduzco de su Espelho de Casados (ed. de Tito de Noronha, introd., p. IV): «Cuando los mancebos comienzan a tener entendimiento del mundo, gastan el tiempo en libros innecesarios y poco provechosos para sí ni para otros, como la fabulosa historia de Amadis, las patrañas del Santo Grial, las simplezas insulsas del Palmerín, Primaleon y Florisando y otros a este tenor, los cuales habian de ser totalmente exterminados porque de ninguna cosa sirven, habiendo tantos otros de que se puede sacar partido, asi como de San Agustin y de San Jeronimo y de Seneca, y para pasar el tiempo en mayores hazañas que las de Esplandian, lean a Livio, Valerio, Curcio, Suetonio, Eutropio y otros muchos historiadores, donde se hallarán mayores hazañas provechosas para los que desean saber, y ademas avisos y muy necesarias doctrinas». Hay edición asequible y moderna del Clarimundo (Lisboa, 1790, cuatro tomos en 8.º).

[410] Compuso además un poema inédito (y digno de estarlo), El Victorioso Carlos V, cuyo argumento es la guerra del Emperador contra los protestantes alemanes. Tradujo, como á su tiempo veremos, la Arcadia de Sanazaro y el Caballero Determinado de Olivier de la Marche. Se ha perdido una novela original suya, al parecer del género pastoril, La famosa Epila.

[411] Primera parte del libro del invencible caballero Don Clarisel de las Flores y de Austrasia, escrito por D. Jerónimo de Urrea, caballero aragonés. Sevilla, 1879 (Publicado por la Sociedad de Bibliófilos Andaluces). No comprende este tomo más que los XXV primeros capítulos de los XCII de la primera parte de Don Florisel contenida en el códice del Sr. D. Francisco Caballero Infante, que sirvió para la publicación. Las partes segunda y tercera, que ocupan sendos volúmenes en folio, de la misma letra que el primero, se conservan en la biblioteca de la Universidad de Zaragoza, y de ellos da cabal idea la Memoria del Sr. Borao.

[412] Noticia de D. Jerónimo Jiménez de Urrea, y de su novela caballeresca inédita Don Clarisel de las Flores, por D. Jerónimo Borao... Zaragoza, imp. de C. Ariño, 1866.