Hola, gentil Galatea,
Más alba, linda, aguileña,
Que la hoja del alheña,
Que como nieve blanquea;
Más florida
Que el prado, verde y crecida
Mucho más y bien dispuesta
Que el olmo de la floresta
De la más alta medida;
Más fulgente
Que el vidrio resplandeciente,
Más lozana que el cabrito
Delicado, ternecito,
Retozador, diligente;
Más polida,
Lampiña, limpia, bruñida
Que conchas de la marina,
Fregadas de la contina
Marea, nunca rendida...

[779]

Sentémonos ahora, en la verdura;
Cantad ahora, que se va colmando
De flor el prado, el soto de frescura.
Ahora están los árboles mostrando,
Como de nuevo, un año fertilisimo,
Los ganados y gentes alegrando.
Ahora viene el ancho río purísimo,
No le turban las nieves, que el lozano
Salce se ve, en su seno profundísimo...

(Pág. 305).

Dicite: quandoquidem in molli consedimus herba;
Et nunc omnis ager, nunc omnis parturit arbos,
Nunc frondent silvæ, nunc formosissimus annus.

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(Égl. III, v. 54-56).

[780] «Y los dos de un nombre, el cordobés y el toledano». El canónigo Mayans acertó en cuanto á Juan de Quirós, autor de la comedia todavía inédita La toledana discreta, pero se equivocó en cuanto al cordobés, creyendo que era Juan de Mena. Todos los poetas citados por Gálvez Montalvo en este pasaje son del siglo XVI. A. D. Diego de Mendoza alude también sin nombrarle: «y el claro espejo de la poesía que cantó:

Tiempo turbado, y perdido»...

[781] «¿Quién hay en nuestros españoles que con verdadera imitación suya haya seguido las pisadas de aquellos primeros y divinos poetas? Cierto que si decimos verdad, pocos ó ninguno. Dejo aparte al ilustre Garci Laso de la Vega, que movido de los italianos y siguiendo su término con mejor alabanza que otro alguno, en la parte que imita á los latinos, fue excelente y divino. Y callo también los que esconden sus virtudes del vulgo profano é ignorante... Quien lea los italianos, podrá bien admirarse desto que digo... y quien leyere los franceses no los verá tan ajenos de las Musas como á los españoles».

(Las obras de Hierónimo de Lomas Cantoral, en tres libros divididas... En Madrid, en casa de Pierres Cosin. Año 1578.)