Pág. [CIII]:
El Libro de los Gatos es traducción de las Narrationes del monje inglés Odo de Cheriton, muerto en 1247.
Vid. H. Knust, Das Libro de los Gatos, en el Jahrbuch für romanische und englische literatur (1865), t. VI, pp. 1-42 y 119-141.
Keidel (G. C.), Notes on Æsopic literature in Spain and Portugal during the Middle Ages, en el Zeitschrift für romanische Philologie (1901), t. XXV, pp. 720-730.
El Speculum Laicorum es también de origen inglés, y se atribuye á John Hoveden.
Pág. [CXVIII]:
Las relaciones entre Boccaccio y el Arcipreste de Talavera han sido magistralmente estudiadas por Arturo Farinelli en su precioso opúsculo Note sulla fortuna del «Corbaccio» nella Spagna Medievale (Halle, 1905, para la Miscelánea Mussafia). Nota bastantes reminiscencias verbales y analogías de pensamiento, que prueban que el Arcipreste había leído mucho el Corbacho italiano y le tenía muy presente, pero nunca la imitación llega al plagio. Farinelli reconoce explícitamente la vigorosa originalidad del satírico toledano.
«Copiar servilmente no era oficio suyo. La naturaleza le había dotado de ingenio y agudeza propia. Había lanzado una mirada profunda y escrutadora en el torbellino y en las miserias de la vida. Por eso modifica y enriquece de originalísima manera la materia del Corbacho, renueva la sátira de costumbres con observaciones y pinturas originales y la infunde nueva vida. Todo lo expresa de un solo arranque, sin tanteos ni esfuerzos: las máximas morales, los dichos picantes, los ejemplos del desarreglado vivir y del loco amor se confunden, se entrelazan alternativamente y se precipitan como ondas de vivos torrentes que saltan y descienden sin pararse, recogiendo caudal de todas las aguas y arrastrándolo y revolviéndolo todo en sus impetuosos giros. La sátira de Boccaccio no es para él más que un estímulo. Queda mucho más que reprender y flagelar. Él pondrá su experiencia, sus conocimientos propios: «Pues no se maravillen si algo en pratica escrevi, pues Juan Bocacio puso farto dello». No se crea (añade en otra parte) que quien escribió este libro «te lo dice porque lo oyo solamente, salvo porque por pratica dello mucho vido, estudió é leyó». De los ventanales abiertos de par en par por el Arcipreste de Talavera sobre la vida real llueve nueva luz sobre la diatriba corbachesca. Aunque violenta y bastante cruda, la sátira del clérigo de Talavera no desciende á las torpezas que Boccaccio había recogido en su injurioso libelo. Ama lo grotesco, la caricatura; de una observación fugaz de Boccaccio hace Alonso Martínez todo un cuadro de tintas oscuras. En su tratado, el Arcipreste hizo entrar toda la enciclopedia de su saber y de su experiencia (pp. 17-22).
El único pasaje largo de Boccaccio que traduce el Arcipreste, declarándolo él mismo, no procede del Corbaccio, sino de la obra latina, tan famosa en la Edad Media, «De casibus principum». Es la disputa de la Fortuna y la Pobreza («Paupertatis et fortunæ certamen», en el libro III, cap. II, De casib.). Pero, como advierte muy bien el Sr. Farinelli en otro estudio todavía inédito (Note sulla fortuna del Boccaccio in Ispagna nell' Età Media), el Arcipreste dilata y alarga este certamen con invenciones y razonamientos propios, añade nuevos dichos mordaces, nuevas sentencias y proverbios, alusiones picantes contra las mujeres y los clérigos. Un solo rasgo del original le basta para forjar escenas enteras con inagotable vena, sin que la locuacidad superabundante de las dos figuras alegóricas que se injurian y se maltratan en esta disputa llegue á cansarnos: tan vivaz, brioso y salado es el estilo del agudísimo autor.
No sólo la disputa de la Fortuna y la Pobreza, sino toda la doctrina moral del De Casibus se refleja á menudo en la obra del Arcipreste de Talavera, y debe contarse entre sus principales fuentes sobre todo el capítulo in mulieres (Lib. I, cap. 18), que contiene invectivas todavía más punzantes que las del Corbaccio, y una pintura de los afeites femeniles bastante próxima á la del Arcipreste.